Description
Con Por una nueva virilidad, tercera parte del tríptico que Esther Vilar dedicó con éxito al análisis de las relaciones entre hombres y mujeres en los países industrializados de Occidente, es la situación del hombre la que se pone en tela de juicio: ese hombre vendido a sus jefes, al Estado, a la familia, castrado por el trabajo productivo que agota su potencia sexual, mientras que la mujer le exige un orgasmo siempre renovado…
A base de flechas envenenadas, sarcasmos e incluso bofetadas dirigidas a las mujeres -y también a los hombres-, Esther Vilar reabre con brillantez el juicio contra el floreciente matriarcado, astutamente disfrazado de patriarcado opresivo.
Pero la panfletista se convierte aquí también en reformadora social. Y es que Esther Vilar nos ofrece el programa detallado de una auténtica revolución sociocultural, la única capaz de modificar la relación entre el hombre y la mujer. Esto abarca desde la semana laboral de veinticinco horas (en la que la mujer asume su parte de esta carga común) hasta la pensión que se abona a cada niño desde su nacimiento hasta el final de sus estudios; desde la abolición de la jubilación obligatoria hasta la modificación de los horarios escolares (se acabaron las prisiones para niños). Etc.
De este modo, se favorecería no solo el nacimiento de una sociedad verdaderamente igualitaria, sino también las condiciones necesarias para que el hombre afirme su virilidad -y, por supuesto, la mujer, su feminidad-, desarrollándose ambos en su diferencia fundamental.
Tal es el resultado de una reflexión que se ha prolongado a lo largo de varios años. Una reflexión que, sin duda, tiene el impacto de una bomba, pues a Esther Vilar no le falta ni audacia ni originalidad, pero que resulta perfectamente lógica y establece un sistema social nuevo, completo y coherente.



























